Creados para un gran propósito

Efesios 2:10 NVI
“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”

ALGO EN QUE PENSAR

Antes de diseñar un nuevo edificio, lo primero que se pregunta un arquitecto es: “¿Cuál será su propósito? ¿Cómo será usado?”. La función intenta siempre determinar la forma del edificio. Antes que Dios te hiciera, decidió qué rol quería que jugaras en la tierra. Él planeó con exactitud cómo quería que lo sirvieras, y te formó para esa tarea. Eres de la manera que eres, porque fuiste hecho para un ministerio específico.
La Biblia dice que somos hechura de Dios y creados en Cristo para buenas obras, lo cual nos hace entender que somos una obra de arte hecha a mano por el mismo Dios. Él no sólo te formó antes que nacieras, sino que planeó cada día de tu vida para que sirviera como ese proceso de formación para transformarte a Su imagen y semejanza.
Por eso cada proceso en nuestra vida, Dios lo usa para darnos la forma que Él quiere que tengamos.

DESARROLLO


1. ACTIVA LOS DONES ESPIRITUALES

1 Corintios 12:4-10
“4 Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. 5 Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. 6 Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. 7 A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. 8 A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; 9 a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; 10 a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas.”

No hay nada que podamos hacer sin el Espíritu Santo. Podemos pensar que somos muy buenos en ciertas áreas del conocimiento, o que tenemos mucha preparación. O tal vez todo lo opuesto, que no sabemos cómo hacer muchas cosas y llevarlas a cabo, pero lo único cierto es que por medio de los dones espirituales que el Espíritu Santo pone en nosotros, tenemos la unción y la gracia para cumplir nuestro propósito y ayudar a otros a encontrarlo y a vivir en plenitud.
Es el Espíritu Santo nuestro guía, nuestro consejero, la fuente de la sabiduría y quien está para ayudarnos en cada situación. Así que hoy pide que el Espíritu de Dios te llene y puedas experimentar cómo Él te lleva a otro nivel en tu llamado y como así puedes llevar a otros a la conquista.

2. SIRVE A DIOS CON TODO TU CORAZÓN

Dios quiere que le sirvas con pasión, no por obligación. Las personas rara vez dan lo mejor de sí al realizar tareas que no disfrutan. Dios quiere usar tus intereses naturales para servir a otros y a Él. Cuando identificas tu motivación interna, puedes apuntarle al ministerio que Dios quiere que tengas.
¿Cómo sabes que le sirves a Dios con tu corazón?
La primera característica es el entusiasmo. Esta palabra significa: “Dios en ti”. Cuando haces algo que te gusta, nadie tiene que motivarte o retarte. Lo haces porque te gusta y te apasiona. No necesitas recompensas o aplausos o pagos, porque disfrutas sirviendo de esa manera. Lo opuesto también es cierto, cuando no tienes corazón para hacer algo, te desanimas con facilidad.
La segunda característica de servir a Dios con todo tu corazón es la efectividad. Cuando haces algo para lo que Dios te hizo amar, entonces das lo mejor de ti. La pasión exige perfección, y esto implica preparación y estudio. Si no te interesa una tarea, probablemente no des lo mejor. Es así como las personas que logran metas en cualquier campo son las que hacen las cosas con pasión, no por obligación o ganancia.

3. FUIMOS CREADOS PARA SERVIR

Muchas veces pasamos la mayoría de nuestro tiempo pensando y trabajando solo para encontrar nuestro propósito y para nuestros propios beneficios, pero Jesús nos está llamando a seguir Su ejemplo: Él vino a la tierra para servir a la humanidad, para dar Su vida entera por amor a cada uno de nosotros. Él siendo el hijo de Dios, no vino para ser servido, sino para darse a los demás.
Por eso, debemos entender que Dios no nos dotó de talentos y dones solamente para que nos sintamos bien y a gusto con nosotros mismos, sino que se esmeró en poner lo mejor de Él en nosotros para que así mismo podamos ser de bendición y ser luz en el camino de muchos que no lo conocen y que se están afirmando en Él.
Nuestro mayor privilegio es servirle a Dios y a los demás, porque de esa manera, veremos gran recompensa y milagros también en nuestras vidas.

ORACIÓN Y MINISTRACIÓN

  • Es importante que antes de comenzar, cada asistente pueda identificar si en su vida ha habido alguna marca de fracaso o frustración. Dejar un espacio de 2 minutos donde cada uno pueda identificar estas áreas.
  • En oración, guíalos a que puedan visualizar la Cruz y que puedan estar al frente de ella. Allí van a orar y van a soltar toda herida, marca del pasado, toda palabra que ellos mismos han desatado sobre su vida, o alguno de sus familiares que hayan dicho algo negativo que haya marcado su propósito.
  • Declaren que por la Sangre que brotó del costado de Jesús, toda marca, toda herida, todo fracaso, se tiene que ir de sus vidas.
  • Confiesen que por la Sangre que brotó de las manos de Jesús, los dones espirituales comienzan a activarse en sus vidas y que viene ese bautismo del Espíritu Santo a sus vidas.
  • Llevalos a hacer un compromiso personal con el Señor de que pondrán sus vidas al servicio de Él y que lo harán con todo su corazón.
  • Ora por cada uno de ellos, declarando que viene el cumplimiento del propósito de Dios en sus vidas y vendrá gran recompensa a causa de dar su vida en servicio a Dios.
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