¿Cuál es mi lugar seguro?

“Pero el Señor me dijo: Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte en ti. Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí” 2 Corintios 12:9 PDT

ALGO EN QUE PENSAR

Inspirados en el apóstol  Pablo, podemos decir también que todos tenemos debilidades. Lidiamos con defectos e imperfecciones no solo físicas, sino emocionales, intelectuales y espirituales. Además, muchas circunstancias en la vida que no podemos controlar, también nos debilitan. Lo primero que hacemos es negar nuestras debilidades, las excusamos, nos justificamos y las escondemos, pero Dios tiene una perspectiva totalmente diferente de esto. Él nos enseña en Su palabra que Sus pensamientos y Sus caminos son más altos que los nuestros, es por eso que actúa muchas veces en maneras opuestas a lo que esperamos. Él no solamente quiere usar nuestras fortalezas, Él quiere usar nuestras debilidades para Su gloria, quiere demostrar Su poder a través de nosotros ¡Él es nuestro lugar seguro!

Para permitir al Señor trabajar por medio de nuestras debilidades y llegar a ser usados poderosamente, debemos aprender los siguientes principios aplicados en la vida del Apóstol:

DESARROLLO

1. Reconocer nuestras debilidades

“Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9 NTV

Si en verdad deseamos que Dios nos use, debemos conocer quién es Dios y quienes somos: admitir nuestras imperfecciones, dejando de pretender que todo está bajo control, ser honestos, humildes y moldeables. No se trata de estar negando lo que no está bien en nosotros o de excusarnos, es tiempo de hacer un listado de todo aquello en lo cual debemos permitir que venga luz, dirección y corrección.

Para sentirnos libres y plenos, necesitamos abrir el corazón y exponer lo que está dentro. Ser ministrados para recibir sanidad y libertad comienza con un corazón humilde y vulnerable para confesar nuestras luchas, dudas, desafíos y sentimientos.

Pablo lo hizo en todas sus cartas al expresar con sinceridad:

  • Sus fallas: Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago” Romanos 7:19 NTV
  • Sus frustraciones: “Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida” 2 Corintios 1:8 NTV
  • Sus temores: “Me acerqué a ustedes en debilidad: con timidez y temblor” 1 Corintios 2:3 NTV

¡Mientras más sincero seamos, más recibiremos la gracia de Dios!

2. Alegrarnos en medio del proceso

Una actitud de contentamiento y paciencia en medio de nuestros procesos de transformación expresa nuestra confianza en la bondad de Dios. Pablo nos da razones para alegrarnos en medio de nuestras debilidades, primero porque nos hacen depender más del Señor, nos mantienen humildes, nos animan a la unidad entre hermanos en la fe haciendo que nos edifiquemos unos a otros.

Las cosas que nos apenan, las que menos queremos compartir son las herramientas que Dios usará con poder para luego sanar a otros.

Mientras nuestro carácter es transformado nosotros:

  • Debemos continuar orando
  • Debemos continuar sirviendo
  • No debemos dejar de congregarnos
  • No dejar de sembrar
  • Debemos seguir creyendo

Dios quiere tomar tu debilidad y transformarla, mientras sucede ¡regocíjate!

3. Correr al lugar Seguro

“Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí” 2 Corintios 12:9 b (PDT)

La Palabra está llena de ejemplos de cómo Dios ama a aquellos que se refugian en Él y confiesan sus debilidades y cómo usa a personas con vidas corrientes para hacer cosas extraordinarias.

En vez de mostrarnos autosuficientes e insuperables, debemos entender que somos una muestra de Gracia. Cuando el enemigo apunte a nuestras debilidades, debemos refugiarnos en la obra de la Cruz y declarar el poder que hay en la Sangre de Jesús, pues es a través de ella podemos experimentar un intercambio divino, donde entregamos toda nuestra naturaleza rebelde y débil y recibimos del Señor Su fuerza y Su poder para levantarnos y conquistar.

ORACIÓN Y MINISTRACIÓN

  • Para la ministración, ten presente cada uno de los beneficios obtenidos con los 7 derramamientos de la Sangre de Jesús. Guía a tu célula en oración con el propósito de declarar que a través de la Sangre se obtiene una nueva naturaleza.
  • Pidan al Señor un nuevo nivel de fe y de confianza en Él y en Sus promesas.
  • Entren en pacto con Dios y pidan que Su Espíritu Santo sea quien les guíe continuamente y fortalezca en medio de las pruebas y debilidades. En toda circunstancia determinen hacer de la presencia de Dios el lugar seguro.
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