Construyamos el futuro de la familia

Salmos 112:1-3
“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.”

ALGO EN QUÉ PENSAR

El propósito del matrimonio es que el carácter de Dios sea reproducido a través de la familia. Aunque Dios es un ser trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, siempre están en perfecta armonía. Al establecer la familia, Dios puso Su carácter en cada uno de los miembros que la integran, para que tanto en el hombre, como en la mujer y los hijos, exista también una plena armonía.
Cuando una familia rinde su vida totalmente a Dios, deben decidir ser guiados por Su Palabra; esto trae como consecuencia una atmósfera de santidad que inunda completamente el ambiente de la casa. Dios necesita hombres y mujeres que marquen la diferencia, usando menos palabras y dando más ejemplo. Esta es la atmósfera que Dios quiere para tu hogar.

DESARROLLO

1. EL HOMBRE CONSTRUYE EL DESTINO DE SU FAMILIA

El hombre es el rostro del destino de sus hijos. Los padres tienen la facultad de hacer de ellos las personas más felices o los seres más miserables, porque sus palabras son de autoridad sobre su familia.
¿De qué le serviría al hombre edificar la casa, si no hay en su familia quien habite en ella después de él? Este fue el caso de Napoleón, que ni con todo su éxito militar, pudo conquistar esta área, pues murió sin poder levantar una dinastía. Miles de personas ricas darían la mitad de sus posesiones por oír el llanto de un niño recién nacido en medio de su familia.
Los hijos son la heredad que Dios mismo nos da; de otro modo, si un hombre muriera sin ellos, dejaría su legado a medias y sin terminar. Un guerrero se alegra de que sus saetas puedan volar a donde él no puede ir, pues los buenos hijos son como las saetas que se dirigen al blanco que apuntan sus padres.

2. CONSTRUYENDO EL ÉXITO Y LA PROSPERIDAD PARA TU FAMILIA

La Biblia contiene los parámetros para alcanzar el éxito y la felicidad en todas las áreas de nuestra vida. Claramente se nos habla de prosperidad para todos los que temen a Dios y para su descendencia; el que teme a Dios se deleita en Sus mandamientos, es decir, se goza cumpliendo las normas establecidas por el Señor. El hombre que se deleita cumpliendo los designios de Dios será bienaventurado, logrando también que su descendencia sea poderosa en la tierra. Notemos que el éxito es claro cuando dice: “en la tierra”. No dice “en el cielo”, porque allá ya todo lo tenemos asegurado.
Hemos podido comprobar que la orientación de la Palabra de Dios beneficia integralmente a la familia, pues en ella encontramos enseñanzas acerca de cómo deben comportarse los cónyuges, los padres, habla sobre la educación de los hijos, etc. Dios quiere que Sus hijos disfruten y sean felices viviendo en familia, por eso, nos enseña: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” (1 Pedro 3:1). Y agrega: “Vosotros, maridos, igualmente vivid, con ella sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7).

3. DIOS TIENE UN PROPÓSITO CON TU FAMILIA

Enoc, por medio de la fe, fue traspuesto para no ver la muerte. Noé, por medio de la fe construyó el arca en que él y su familia fueron salvos. Abraham, por medio de la fe, logró que todas las familias de la tierra en él fueran bendecidas. Isaac, por la fe, cosechó lo que él sembró al ciento por uno. Jacob, por medio de la fe, cambió la maldición en bendición. José, por la fe, protegió a su familia del hambre que por siete años vino a la tierra. Ana, por medio de la fe, cambió la esterilidad en fructificación. David, por la fe, le quitó la cabeza al gigante Goliat. Ester, por medio de la fe, cambió la maldición que ya estaba decretada contra su pueblo y a cambio vino bendición, honra y alegría. Pablo, por medio de la fe, logró llevar el evangelio de Jesucristo hasta el imperio Romano. Todo aquello que hoy anhelas conquistar lo puedes hacer por medio de tu fe en Jesús.

4. LA MAYOR PROTECCIÓN PARA UNA FAMILIA

“No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo” (Salmos 112:7-8). Cuando una persona pone su confianza en el Señor, en su corazón tiene la plena seguridad de que Dios cuidará su familia. Como consecuencia, siendo hijo, disfrutará de sus padres, siendo padre disfrutará de sus hijos, siendo esposo se deleitará con su mujer, etc.

DESAFÍO

Guía a las personas a que puedan invitar a Jesús a su familia. Motívalos en la oración a que declaren que como familia avanzarán hacia el propósito que Dios tiene para ellos y cumplirán el llamado de Dios. Motívalos a iniciar el altar familiar, donde podrán compartir como familia una palabra; allí tendrán tiempos de intercesión y podrán orar por aquellos que aún no han conocido a Jesús.

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