¿Qué hacer cuando te sientes estancado?

“Si Dios puede usar a un hombre sin brazos ni piernas para ser Sus manos y Sus pies, entonces, ciertamente, ¡usará cualquier corazón dispuesto!” Nick Vujicic

En diferentes ocasiones de nuestra vida podemos llegar a sentir estancamiento. Por lo general, es un sentimiento que nos hace sentir impotentes y aunque deseamos cambiar, a veces no sabemos por dónde empezar o cómo lo debemos hacer. Es por esto que quiero compartir contigo algunos principios que me han ayudado en momentos así y sé que te ayudarán también si los pones en práctica.
Cuando te sientas estancado, lo primero que debes hacer es reconocer que quien tiene que cambiar eres tú mismo. Nuestra tendencia es pensar que, si los demás cambian o las circunstancias fueran distintas, entonces todo sería diferente. Lo más seguro es que el crecimiento que deseas ver, dependa de que tú des el primer paso ¿cómo? todo comienza con la oración.
Nehemías era el copero del rey Artajerjes, un cargo muy importante y de gran responsabilidad. Aunque tenía gran influencia y aparentemente tenía todo lo que necesitaba, escuchó la noticia de que la ciudad de Jerusalén, la ciudad de sus padres estaba en ruinas y sus muros caídos. En el momento en el que recibió la noticia, él se sentó, oró y ayunó por algunos días para recibir dirección de Dios. Cuando enfrentemos una situación en la cual sintamos aquella impotencia, lo primero que debemos hacer es orar.
Después de este primer paso, debemos preguntarnos ¿Por qué dejamos de crecer? ¿qué fue lo que nos hizo detener? Hay una verdad innegable y es que todos queremos avanzar. No conozco ninguna persona que desee estar estancada en el mismo lugar.

A continuación, quiero mencionar 5 de las razones más comunes por la cuales a veces nos estancamos:

1. Perder el propósito

Olvidamos el porqué.
Es una parte fundamental del liderazgo y de nuestra vida. El propósito nos habla de la motivación que tenemos al hacer lo que hacemos. La visión es lo que nos permite crecer. Debemos continuamente hacernos la pregunta ¿por qué hago lo que hago? Si recuerdas constantemente por qué lo haces, entonces lo que haces tendrá sentido, sin importar que el esfuerzo sea muy grande.

2. Perder el enfoque en las prioridades

Si un líder se desenfoca de sus prioridades, estará afectando a todo un equipo.
Una persona que aspira a ser líder es una persona que debe tener sus prioridades en orden. Aquí en nuestra iglesia G12 Church en Miami, continuamente repetimos esta frase, la cual es el primero de nuestros valores como organización: “Jesús es primero en mi vida. Todas mis prioridades están en orden”

3. Perder la pasión

Cuando se pierde la pasión por lo que se hace, es porque algo está funcionando en lo que llamaríamos “piloto automático”. Las cosas suceden simplemente como resultado de una rutina, no hay una constante innovación o aprendizaje. La responsabilidad del líder es siempre dar lo mejor con pasión.

4. Falta de Progreso

Esto se produce por metas que no se cumplen o que son estacionarias.
Pueda que haya metas, pero pueden estar mal estructuradas y esto hace que no se sienta avance o que siempre estemos luchando con lo mismo.
He encontrado que las metas basadas en hábitos y no en resultados, son mucho más efectivas.

5. Personas

Falta de conexión con las personas.
¿Tus relaciones no están en orden? ¿Quizá hay personas que debes perdonar? ¿Estás ayudando a los que están a tu lado? Parte de no sentirse estancado, radica en la importancia de de conectarse con los demás.

Nehemías quería restaurar lo que estaba caído en su ciudad, pero él oró por una oportunidad. Su oportunidad vino cuando el rey Artajerjes le preguntó qué quería hacer y éste fue el momento indicado para presentar aquel plan que ya había concebido en su corazón por causa de la oración ¡Fue sencillo pero efectivo!

“Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo. Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.” Nehemías 2:4-8

Muchas veces oramos por un milagro y nos quedamos esperando que todo suceda de manera inmediata pero ¿que tal si oras a Dios por una oportunidad? Este puede ser tu momento para hacerlo. Pídele a Dios que también te de un plan específico para esa área en la que deseas crecer, estoy seguro que verás un cambio.

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