El Equipo de la Segunda Milla

Truett Cathy fue el fundador de Chick-Fil-A. Comenzaron el restaurante junto a su hermano Ben en 1946. Las cosas no siempre fueron fáciles para él. Un par de años después de haber abierto el restaurante, sus hermanos salieron en un corto viaje en una avioneta y nunca regresaron. Los dos murieron ese día. Esto fue difícil para Truett pero él decidió refugiarse en Dios. Es así como decidió fundar su restaurante basado en los principios que Dios le había dado. Truett quería ser conocido más por sus principios que por sus negocios.

“Quisiera ser recordado como alguien que tuvo sus prioridades en orden.”
— Truett Cathy

Más que por el pollo, Truett estaba apasionado por hacer sentir especial a todo el mundo. Siempre estaba pensando en las personas que trabajaban para él, es por eso que tomó la decisión de cerrar los domingos. Quería que sus empleados tuvieran un día libre para poder ir a la iglesia y estar con sus familias. El estableció esta práctica de cerrar los Domingos desde sus inicios. Otra medida que establecieron fue el “servicio de la segunda milla”. Truett le decía a su equipo: “sirvan a todas las personas que entren por estas puertas, como si hubiera entrado el presidente”. Esto lo hicieron basado en Mateo 5:41 que dice: “…y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos” (RVR).

Truett logró crear una cultura de hospitalidad y esto es lo que lo hizo sobresalir entre los demás. El quería causar un impacto en la vida de las personas.

Nehemías logró inspirar a los Israelitas quienes estaban bien desanimados. Habían pasado 100 años desde que el muro estaba en ruinas. Aún así, él sabía que había sido llamado para hacer un cambio. Nehemías logró enseñarles la cultura de trabajar duro e inteligentemente. Estos voluntarios se convirtieron en parte del ‘equipo de la segunda milla’.

UN CORAZÓN

“Por fin se completó la muralla alrededor de toda la ciudad hasta la mitad de su altura, porque el pueblo había trabajado con entusiasmo.” (Nehemías 4:6 NTV)

Los israelitas tenían la visión clara: reconstruir la muralla de Jerusalén.
Por su parte, Nehemías tuvo una visión muy atractiva: “vamos a reconstruir el muro para que podamos ser una nación nuevamente”.

La gran mayoría de personas no sabían nada de construcción. Muchos de ellos estaban en el negocio de perfumes y el oro. No tenían ni idea de cómo construir un muro. Pero las palabras de Nehemías los llenaban de esperanza. “Puedo ser parte de algo más grande que yo mismo”.

Mi Testimonio

Cuando comencé mi ministerio en Colombia, la verdad yo no me veía como una líder. Mi pasión era la música. Yo pensaba: “solo voy a hacer música para Dios y voy a dejar que otras personas sean las que lideren”. Aunque tenía una célula, la verdad no me apasionaba tanto como lo hacía la música. Luego de un tiempo, Dios me mostró cómo a través de mi mensaje, vidas eran transformadas. Ahora, el conectarme con la gente y verlos como Dios los ve es lo que más me apasiona.

Hace un par de meses adopté el hábito de hacer declaraciones diarias. Estas son dos de las frases que digo a diario:

Dios me llamó a creer en las personas, ver lo mejor en ellas, y a desarrollar líderes integrales.
Soy un líder, no es algo que hago es quién soy.
Los líderes nacen en un momento de necesidad
Cuando el pueblo estaba a la mitad del camino se levantaron muchas críticas.
Las personas que critican desalientan. Los líderes motivan.

Estas personas los criticaban, se burlaban, y decían: “nunca van a poder terminar, será que lo podrán hacer en un día?”. Frente a esto, tenemos dos opciones: escuchar estas voces o escuchar la voz de Dios.

El rey David

Vemos el ejemplo en la vida de David. Su liderazgo surgió por una necesidad. El sobresalió por su valentía. Cuando preguntaron quién podía pelear contra el gigante Goliat, David se levantó y dijo que él lo haría. ¿Por qué será que el Rey Saúl le confió todo el futuro de su país a un joven pastor de ovejas? La razón era su valentía.

Por lo general, los líderes son vistos como líderes porque son los primeros en actuar. Nehemías fue visto como uno porque habló con el rey, creó un plan y pudo impartir su visión al pueblo.

¡MÁS QUE TALENTO, NECESITAS VALENTÍA!

¿Cómo puedo correr la segunda milla?

CONVIÉRTETE EN UN GUERRERO DE ORACIÓN

Nehemías tenía una amenaza de muerte. Los enemigos habían creado un plan para atacarlos y matarlos. El tuvo que entrenar a su equipo y motivarlos a tener armas y pelear.

“Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos.” (Nehemías 4:9 NTV)

Muchos cristianos piensan que al venir a la iglesia le hacen un favor a Dios. Estamos en una batalla espiritual. Hay fuerzas adversas en los lugares celestiales. Como cristiano esa es tu mayor batalla. Dios te llama a que vayas y corras una segunda milla en la oración. Tenemos el arma que es la Palabra de Dios (la espada) y también el arma de la Sangre del cordero.

“Así dice el Señor: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes, sino mía.” (2 Crónicas 20:15 NVI)

LA SEGUNDA MILLA EN LA OBRA DE DIOS

El equipo de Nehemías decidió no detenerse frente a estos ataques. Ellos se dividieron: la mitad trabajaba en el muro mientras la otra mitad hacía guardia con armas. El trabajo del muro nunca se detuvo y en 52 días lograron completar la obra.

La primera iglesia que existió, la encontramos en el libro de Hechos de los Apóstoles. Los discípulos de Jesús verdaderamente sabían que era correr la segunda milla, al punto que estuvieron dispuestos a entregar sus vidas por el evangelio.

Me impacta una ocasión que Pedro y otro apóstol estaban predicando y por eso mismo los encarcelaron. Así, Dios envió un ángel que les abrió la cárcel y los puso en libertad. En ese momento, el ángel les djo que era necesario que fueran a predicar al templo, así que ellos obedecieron. Una vez más, las autoridades los agarraron y los azotaron severamente.

“Los otros miembros aceptaron su consejo. Llamaron a los apóstoles y mandaron que los azotaran. Luego les ordenaron que nunca más hablaran en el nombre de Jesús y los pusieron en libertad. Los apóstoles salieron del Concilio Supremo con alegría, porque Dios los había considerado dignos de sufrir deshonra por el nombre de Jesús.” (Hechos 5:40-41 NTV)

¿Qué tipo de cristiano eres tú?
¿Eres de los que les gusta el camino fácil?
¿Te gusta ir a la iglesia simplemente para ser entretenido?

Estos apóstoles estaban dispuestos a entregar sus vidas por el evangelio. ¿Tú por qué estás dispuesto a morir? Si lo puedes encontrar, entonces sabrás la razón por la cual debes vivir.
Dios te está llamando a que seas un cristiano de segunda milla.

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