The Originals Camp 2019

El año pasado tuvimos nuestro tercer campamento de jóvenes en la Florida. Han sido tres años increíbles y cada año el campamento se vuelve mejor.

Sabemos que el del 2019 será el mejor de todos y ya tenemos nuestro programa preparado. Tendremos el privilegio de tener con nosotros a los Pastores Lau y Sara Guerra y también contaremos con Elle Limebear liderando la alabanza.

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Nuestro campamento fue diseñado con el propósito de permitir a los jóvenes tener un espacio para encontrar la presencia de Dios, ser ministrados para vivir una vida de acuerdo a la voluntad de Dios y cultivar una cultura de santidad y alabanza. Recibiremos a los jóvenes con una atmósfera llena de la palabra de Dios y de poder que los transformará.

El deseo de nuestro corazón aquí en G12 es traer el reino de Dios a la tierra y sabemos que Él ha llamado a esta generación a hacer la diferencia y a no conformarse a los estándares del mundo. Hemos sido llamados a ser una generación que viva por Dios y viva de acuerdo a Su palabra. Sabemos que el deseo de Dios es tener una verdadera y profunda relación con el hombre y esta relación no depende de simple conocimiento o ideas, sino que depende en tener una experiencia personal y real.

  • Sentí la presencia de Dios como nunca antes!

    David Matteucci
  • Dios convirtió mis debilidades en fortalezas

    Ivette Olaya
  • Fue como el cielo en la tierra

    Rocio Alarcon
  • Realmente cambia vidas

    Daniela Rojas

REGISTRO

Estandar

$169.00

(Hasta Sep 30)
$239 después de Sep 30

Internacionales

$129.00

(Hasta Sep 30)
$199 después de Sep 30

RESUMEN DEL CAMP 2018

Testimonio: Desde que vine a los caminos de Dios, he tenido una relación caliente o fría con él. Siempre tenía una respuesta emocional a Dios y a veces sentía que estaba ardiendo por Él, pero después de un tiempo el mundo me jalaba de vuelta o me desmotivaba por las circunstancias que enfrentaba. Vine a los Estados Unidos a la corta de edad de 14 años, buscando encontrar mejores oportunidades para mi futuro. Estaba en el país sin mi familia y esto abrió la puerta a la soledad y a la tristeza, pero también dejó un espacio para que me fuera más de allá de los parámetros de Dios. Desde que llegué a los Estados Unidos he tenido que trabajar para poder subsistir y esto creó bastante presión en mí. Este año tenía un profundo deseo de ir al campamento porque sabía que necesitaba un toque nuevo de Dios. Mis líderes fueron persistentes y nunca perdieron la fe. Me dijeron que sabían que Dios necesitaba que asistiera y que Él me estaría esperando allí.

Estaba trabajando en un restaurante de comida rápida y mi situación financiera estaba bien. Había ganado lo suficiente para cubrir mis necesidades y vivir cómodamente. Pero mi supervisor siempre había sido una persona degradante y difícil de tratar. Parecía que él me discriminaba, ya que nunca aceptaba que me dieran tiempo libre. Inclusive me obligaba a trabajar los días que iba a la iglesia. Para el campamento intenté razonar con él para que me diera los días libres y él nunca me dio respuesta. El día antes del campamento, el Espíritu Santo me llenó de fe y le escribí a mi jefe: “Lo lamento mucho, he tratado de conversar contigo por las últimas dos semanas, este campamento es algo que necesito y no estaré disponible este fin de semana. No pretendo ser irrespetuoso y espero que puedas entender”. Di un salto de fe y fui al campamento, en el segundo día recibí un mensaje de mi jefe diciéndome que estaba muy molesto y que me iban a dar una sanción. El lunes después del campamento me dijo que estaba despedido, pero no me importó, Dios se había movido en una manera sobrenatural en mi vida y había realizado cada milagro por el cual estaba orando. Tuve una experiencia tan grandiosa y real con el Señor que nada más importaba. Si en algún momento fui movido por la lógica y el miedo, el Espíritu Santo me había llenado para ser un hombre de fe y confiado en Dios. Desde el campamento Dios me ha devuelto el gozo de mi salvación. Me ha llenado con el don de consistencia y ha encendido de nuevo la pasión por Su presencia; además de eso, cuando Dios vio mi fidelidad me dio un nuevo trabajo. Él literalmente me lo dio: recibí una llamada de una persona que no conocía diciéndome que tenían un trabajo para mí. Cuando me presenté, era para trabajar en un restaurante gourmet al que asiste gente muy adinerada. No tenía los méritos para calificar a esta posición, pero la misericordia de Dios proveyó. Cuando confiamos en Dios lo buscamos, Él cuida de nosotros como un Padre amoroso.

 

  • Jean Neira

 

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